La Coctelera

:...Fabiana...:

No es lo mismo, pero es igual...! Ninja!

Categoría: Historias...!

27 Septiembre 2008

Gray eyes...

“Ojos grises que vigilan mi dormitar. Ojos que alejan de mi mente toda clase de pesadillas. Ojos grises que con sólo una mirada disipan todas mis dudas. Amor, un amor infinito que me llena. Temor, el temor de perderme algún día. Cuan expresivos pueden llegar a ser esos ojos, cuan tranquilizantes y cuan amenazadores. Con cuanta paciencia me observan, divertidos y curiosos de todas mis acciones… ojos que podría observar toda la eternidad pues vería en ellos todas las maravillas del mundo. Ojos que nunca perderán su brillo; ojos que aún en los peores momentos mantienen la calma. Ojos sabios que dan respuesta a mis inquietudes. Ojos grises que adoro; que me encantan, que me enamoran. Ojos grises imaginarios… ojos grises que no existen…”

Tags: vida, yo

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14 Septiembre 2008

Louis...

"... Toma mi vida dulce muerte, no la necesito más. He dejado ir lo más valioso para mi y ahora cada latido de mi corazón es una puñalada a mi alma... Llevatela, porque vivir sin ella es peor que morir..."

Tags: vida, amor, dolor, tristeza, yo

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21 Agosto 2008

Emergencia...

-¿Qué tienes?- Preguntó mi papa cuando me vio en el piso llorando. Me duele el estomago, pensé. Pero en ese momento me di cuenta de que no sólo lloraba por el dolor; lloraba por ellos y por mí; porque estoy comenzando a pensar que estoy defectuosa, que no encajo en este mundo por mucho que me obligue a hacerlo. Ellos, sus recuerdos. Sólo acrecentaban el dolor en mi estomago y en mi pecho, ahí donde creo que esta mi alma. “Eso no es amor. Lo que te daba David no era amor. El sólo te hacía sentir mal para sentirse bien él”… Fueron las palabras de mi prima y aunque yo estaba muy consciente de eso escucharlo me hizo sentir peor en aquel momento. Jhonattan; su cobardía me dolió más que cualquier otra cosa: hubiera preferido que me lo dijera antes de verlo llegar de la mano con otra muchacha. Menudo hombre que era. José, me quiere pero me encariñe demasiado con él, sin darme cuenta lo hice mi salvavidas, mi escape de la vida que estaba viviendo, mi apoyo. Eso supone un peligro para mí debido a mi forma de ser. No DEBO encariñarme con nadie…

Ya no podía con el dolor, era demasiado fuerte. Vamos al hospital dijo mi papa. Todo el camino a emergencias tuve los ojos cerrados, no quería ver y ya de por sí el dolor no me dejaba pensar mucho. Mis ojos seguían llorando en silencio, lloraban por todo. Llegamos. Chequeo. Diagnostico: gastritis medicamentosa. Tratamiento: dos ampollas de no se que cosa para el dolor por los momentos y a partir de esa noche una dieta para que se estabilice el sistema digestivo. Un analgésico emocional seria bueno, pensé. La enfermera puso el tratamiento. La sensación fue horrible, podía inhalar y saborear el medicamento y comencé a marearme. Es normal, le tranquilizó la enfermera a mi preocupado padre. Nos fuimos a casa. Mientras el medicamento calmaba el dolor y adormecía a mi cerebro me puse a divagar. Fui encerrando todos esos acontecimientos en una cajita y la cerré con llave. Guardado y olvidado. Llego a la casa, le pido el teléfono a mi prima y escribo: “Ya he perdido a mucha gente y no quiero perderte a ti. Necesito a un amigo lo suficientemente loco como para escucharme…”...- “no me perderás”-. Aunque no podía dormir bien por el dolor estaba tranquila…

Desde que esas personas se fueron yendo mi capacidad sentimental se ha ido deteriorando. No soy la misma pero no soy mejor. He cometido errores graves y estoy lidiando con ellos… estoy en un lugar con mejores oportunidades de futuro pero ¿mi futuro donde está?

Tags: vida, dudas, dolor, yo

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27 Marzo 2008

Montaña rusa...

Estoy sentada en unos de los carritos de la montaña rusa... El primer carrito en el primer puesto. No hay nada como es lugar o esa sensacion de caer para mi. O tal vez si. Al sentir de nuevo la adrenalina me acuerdo de él. Y al hacerlo me doy cuanta de que eso era lo que sentía cuando lo veía, cuando sabía que el estaba cerca, cuando se sentaba a mi lado y hablaba conmigo. Me sentía caer, me estaba dejando caer. Mi historia con eĺ no es ni tan importante ni tan larga. Él simplemente lo gró hacerme sentir como en una montaña rusa y me estaba gustando mucho para mi salud mental. Esa sensación duro sólo dos semanas, pero fueron dos semanas de alegría, no dejaba de sonreír, el no paraba de hacerme reír. Se le ocurrían unas cosas. Y yo deje a un lado mi razón, no le hice caso a mi intuición que me decía que a pesar de tanta felicidad había algo malo. Lo había. El jueves de la segunda semanaconocindolo el llegó y venía agarrado de la mano con otra muchacha. Que decepción tan grande pensar que el era diferente a los demás. No me lo dijo, nunca me dijo que le gustaba otra. Y hasta ahora cuando lo veo baja la cara, desde entonces no se ha atrevido a mirarme de frente. Fue "la amistad" más corta y divertida que he tenido igual que el recorrido en esta montaña rusa...

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24 Marzo 2008

Antes...

La Luna dibuja su silueta en el suelo de la habitación. Mira pasar sus recuerdos a través de ese vidrio por el cual se dislimbra la negra noche. No se ve ni una estrella en la noche, sólo la Luna en su fase de esplendor. Voltea y regresa a la realidad al ver a su amante durmiendo en la cama que hace poco dejó... Sonríe y su sonrisa es más sarcastica e ironica que feliz... Regresa a la contemplación de la Luna y a la inmersión en sus recuerdos... Recuerdos buenos y malos. Ninguno de ellos se irá... Lo escucha moverse. Ya no quiere seguir con él, hace tiempo que dejó de ser el que era antes... antes... Ya no la hace sentir lo mismo pero sin embargo ella sigue allí, en la misma cama que él... ¿Por qué?.. Tal vez costumbre pero no quiere pasar por lo mismo otra vez... Trata de recordar que fue lo que le gusto de él al principio. No lo recuerda bien aunque cree que fue el hecho de que la haci sentirse segura pero eso ya no importa porque se siente segura con ella misma, no como antes... antes... Ahora sólo queda dejarlo y comenzar de nuevo y tratar de evitar en caer en las mismas relaciones monotomas de antes... antes...

Tags: vida, hombres, mujeres, amor, yo

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12 Marzo 2008

Tu...

Esos besos prohibidos. Esas caricias necesarias para no explotar de ganas. Las miradas indiscretas y las escondidas. Las palabras nunca dichas porque el poco tiempo solo era para querer. Los toques coquetos por debajo de la mesas. Las falsas peleas para que no hubiera sospecha. Las ganas intrínsicas de querer estar juntos. El placer silencioso que sentíamos al final de todo. Como nos levantábamos al terminas y cada uno se iba a dormir sin decir una palabra porque eso abrumaría lo hecho y daría paso al remordimiento. El saber que no bastaba con que fueras prohibido sino también que eras ajeno. El no darle importancia a que fueras de otra porque yo había llegado primero, porque yo te hacia lo que te gustaba, porque yo te daba lo que ella no. Todo eso que aprendimos juntos; conozco tu cuerpo pero tu no conoces el mío.

Y aunque extraño nuestra relación, eso no volverá a pasar porque yo te use para la que quería: aprender de mi para poder controlarte a ti…

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14 Diciembre 2007

La playa. Su lugar.

Día soleado. Menos mal. Va camino a la playa. Tenía tiempo sin ir y quiere visitarla antes de regresar. Su estado de ánimo está normal. Hoy amaneció con ganas de respirar aire de playa y eso va a hacer. Llega al embarcadero. Escogió una isla. Se le hace más fácil que llegarse hasta las playas costeras. Puinare. Es linda. Ya la visitó una vez. Cuando era diferente y disfrutaba la compañía de sus amigos. Sube a la lancha. En todo el recorrido no piensa, sólo disfruta de la brisa marina en su cara mientras respira el aire salado y gotas de mar salpican su cara. Llega. No hay mucha gente. Algo obvio considerando que es día de semana. La mayoría son turistas. Algunos se ven graciosos. Ella no se ve viviendo en un país sin playa. Busca un lugar con sombra. No tiene el dinero para pagar un toldo además no lo necesita porque esta ella nada más. Se coloca protector solar. No es de piel sensible pero ya es un hábito que le crearon. Solo en la cara y hombros. No se preocupa por más. Disfruta de la vista un rato. Que mar tan hermoso. Siempre le ha gustado. Desde que tiene memoria le encanta. Prefiere el mar a cualquier otro lugar. Y le gustaría tener una casa cerca de la playa. Acomoda todo en el bolso. Duda que alguien pueda llevarse algo valioso de ahí, pero el orden al salir es otro hábito infundado. Corre, como siempre lo ha hecho de pequeña, hacia la orilla… Se detiene antes de entrar y le pide permiso al mar. Luego entra. Está fría. No importa. Se zambulle completa. Ya no hay frío. Tiempo sin bañarse en la playa. Se zambulle de nuevo. Le gusta la sensación de estar como flotando, en la nada. Según un reporte que leyó esa sensación recuerda al vientre materno. Tal vez. El hecho es que le gusta. Puede estar un minuto debajo del agua. Le gustaría estar más tiempo. Pero no es muy buena con la respiración. Nada hacia lo profundo. A pesar de su miedo lo hace. Llega a la cuerda que sirve de límite para que los barcos no pasen a la orilla. Se sienta. Todo se ve alegre. Alza la mirada y recuerda que se puede subir a la montaña que hay detrás de la playa.

Se encamina a la orilla. Nadando debajo del agua. Su manera preferida de nadar. Llega a donde están sus cosas. Se seca. Se coloca un vestido playero que compro, se calza las sandalias y comienza a subir la montaña. El camino es angosto, inseguro y lleno de piedras pero no importa. El sol sigue estando imponente como esta mañana. Llega a la cima. Camina un poco más. Sube un poco más. Ahora puede ver la mayoría de las islas de ese conjunto. Ve el mar verde azulado y puede vislumbrar a lo lejos el embarcadero. Que vista tan maravillosa. Se sienta. Piensa. Esa vista la incita a pensar. Es un lugar agradable. Uno de los pocos que tiene en estos momentos. Ya casi no tiene lugares para ella. No tiene cuarto porque se lo quitaron. Ya ni siquiera puede decir que su casa es su casa. Ya no. Como tampoco puede decir que la casa donde vive mientras estudia es suya. Allá tampoco tiene cuarto. Entonces se pregunta si ahora pertenece a algún lugar o si todo esto quiere decir que ya no tiene casa. Porque todavía puede decir que tiene hogar. Su tía es su hogar. Ella hace las cosas más agradables aunque sean feas. Ella corrige los defectos de su sobrina y trata de hacerla mejorar. ¿Su padre? Ya no lo considera su padre, por lo menos desde hace cuatro años. Sabe que el está haciendo un esfuerzo inmenso pero ni es el mismo ni ella lo ve como antes. El sol ya está fuerte. Piensa que puede hacer ahora. Lo más probable es que nada porque nada puede hacer. No tiene ni el dinero ni el poder para comprarse una casa ella por muy pequeña que sea. Así que no tiene lugar propio. El único lugar que consideraba propio era su cuarto. Era su mundo. Ahí podía ser y hacer lo que quisiera sin que nadie pudiera decirle algo. Unas lágrimas recorren sus mejillas. Por esa razón no le gusta pensar, no le gusta recordar. Cada vez que lo hace se pone triste y le dan ganas de llorar. Se las seca. No vale la pena llorar a estas alturas. Ya no.

Se levanta. Camina cuesta abajo. Se vuelve a quitar el vestido y se mete al mar. Ahí pasa más de tres horas seguidas. Lamentablemente ya se tiene que ir. El camino de regreso a donde se está quedando mientras esta de vacaciones queda un poco lejos. Recoge todo, se viste y camina al muelle. Ya viene una lancha. Espera a que las personas desembarquen para luego montarse ella. A esa hora casi nadie se va, solo una pareja que parecen discutir. No los quiere escuchar. No le gusta escuchar gente discutiendo. Para eso están los demonios que habitan su mente. Se aleja lo más que puede. De igual manera disfruta el camino de regreso pero a sabiendas de que la tranquilidad ya está por terminarse. Llega. Toma su transporte. Y regresa. Cuando llega nadie se molesta en preguntarle como le fue. ¿Para qué si a nadie le importa? Toma un vaso con agua. Se ducha. Se sienta a ver la televisión porque no tiene nada más productivo que hacer. Aunque sin darse cuenta ve ausente porque últimamente anda paseando por su mente. Imaginando como será encontrarse con esa persona a la que estima mucho y que, como siempre, está lejos de ella…

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12 Diciembre 2007

Recordar con lluvia...!

Llovía. Estaba sola en su casa. Como siempre. Así que ya para que mencionarlo. Seria mejor decir cuando este acompañada. No tiene ganas de hacer nada. Ya casi nunca tiene ganas de hacer algo. ¿Por qué? Por los momentos no tiene sentido hacer algo. Está de vacaciones así que no tiene nada que hacer. Le gusta la lluvia. Desde pequeña le ha gustado pero no se puede bañar en ella ahora aunque se muera de las ganas, afuera está haciendo mucho frío y puede enfermar. No quiere enfermar pero sin darse cuenta lo está. Esta enferma de decepción y eso a veces es peor que cualquier gripe o neumonía, porque la decepción no se cura con antibiótico, se cura con tiempo, paciencia y ganas de querer recuperarse. Ella no sabe si quiere recuperarse. Le han decepcionado tantas veces que ya no quiere tener ilusiones con nadie. La vida no ha sido del todo mala con ella, le ha quitado muchas cosas, le quito a una persona especial, le quito muchas de sus ilusiones, la mayoría de sus sueños se fueron con esas ilusiones, la confianza se esfumo hace años. Se refugia detrás de una sonrisa que no siempre es real, usa el sarcasmo como amigo, se disfraza de fuerte, de persona a la que nada ni nadie la tumba pero tiene un corazón tan grande, muy a su pesar, que cualquier insignificante palabra la puede lastimar. Pero nadie sabe eso porque ella no se lo dice a nadie porque como ya dije a nadie le importa.

Solo una persona puede darse el lujo de decir que la conoce e inclusive esa persona no lo sabe todo de ella, sabe más que los demás pero no todo. La única persona que lo sabe todo es Ella, nada más que ella. A los demás ni les interesa, ni les importa, ni preguntan así que para que hablar. Por su parte ella conoce a mucha gente porque ella si se preocupa en conocer a quienes las rodean, a ella si le interesa, a ella si le importa, ella si pregunta. Ella ve más allá de lo que siempre le dicen, ella sabe cuando la respuesta “bien” no significa eso. No es ciega, ve las cosas como son, ve las intenciones. Entiende más de lo que le gustaría. Pero ya estoy diciendo mucho de ella. Vamos a lo que íbamos.

Como ya había dicho hacía frío así que buscó su sweater blanco tejido, lo hizo ella. No quedo perfecto, pero es el primero que hizo y le encanta. Va hacia la ventana. Una de las cosas que más la relaja es ver y escuchar la lluvia golpear la ventana. Piensa. Mmm. No le gusta mucho cuando se pone a pensar. Eso implica recordar muchas cosas tristes y hacer muchas preguntas. Tratar de resolver muchas de las cosas inconclusas que ocupan su cabeza. Pero de vez en cuando tiene que hacerlo. Es lo mejor. Piensa en el caso más reciente de decepción. Se pregunta por qué lo hizo. Ella tiene mucha de la culpa pues había decidido confíar más en la gente y darles una oportunidad. Grave error. Y ese error le costo caro. Esa persona aunque no sabía mucho de ella consiguió que ella le mostrara lo que escribe. Nadie lo ve y ya nadie más lo hará. Confió antes de tiempo. Esa persona logró que ella se abriera un poco más, que fuera cariñosa, que fuera ella. Ella aunque su intuición le decía lo contrario le dio una oportunidad a esa persona. Una decisión errada. Hablaban todos los días, muy cariñosamente, como si fueran amigos desde hace años. Tenían muchas cosas en común y ella no salía de su asombro de tanta similitud. Pero como siempre pasa su historia no tiene un final feliz. Un día el simplemente dejó de responder sus mensajes, ya no llamaba y ella lo que estaba era preocupada porque pensaba que le podía haber pasado algo. Ingenua. Cuando lo vio le preguntó si estaba bien. Le dijo que si que sólo estaba muy ocupado y estresado entre la universidad y el trabajo. Espera. Ella sabía que su respuesta no era sincera. Las pocas semanas que llevaban conociéndose le permitieron saber cuando el le mentía. Había algo extraño en esa respuesta. En sus ojos. Ya sospechaba de algo pero lo dejó así. Tenía clases. Pasa la semana y no lo ve. Por alguna extraña razón tiene el presentimiento de que la evita. No era un presentimiento, eso estaba haciendo. La veía y ya no la saludaba ni respondía el saludo cuando ella lo hacía. Ya no le hablaba. Un día que ella esta muy tranquila escuchando música a la entrada de la universidad. Había llegado muy temprano ese día.

Lo ve llegando. Y noto como algo le oprimía el pecho y vio que tenía ganas…. Ganas… ganas… no sabía de qué… si de llorar de decepción o matarlo pos cobarde. El llegó agarrado de manos de una muchacha. Y la única pregunta que pasaba por su cabeza, conjunto con las ganas de quien sabe qué, era ¿Por qué no me dijiste? Ella hubiera entendido, siempre entendía. Y eso fue lo que más le dolió. Lo que más peso tenía en todo ese dolor. No eran celos pues ella no es celosa. Y no sabe si eso es bueno o no. Más que confianza en el otro simplemente sabe que nadie es dueño de nadie. Su cobardía fue lo que la decepcionó. Esa persona que había hecho que ella creyera en la gente no fue lo suficientemente valiente como para decirle que le gustaba otra. ¿Cuál era la dificultad de eso? Se preguntaba. ¿Qué creía? A lo mejor que iba a salir llorando y rogándole que no se fuera. No. Hay cosas mucho más importantes por las que llorar pero sin embargo lloró por él, porque lo quería y el simplemente no. Por lo menos no lo suficiente como para ser sincero con ella. No le gusta que le mientan ni que le oculten cosas. Maneja mejor las verdades de frente. Por esa razón ella las dice. Pero en este caso no tuve ni el valor ni las ganas de decirle las cosas de frente. Todavía no lo ha hecho. Más de una vez se lo ha encontrado en la universidad. Lo ve pero no le habla, tampoco lo saluda. Y él solo se resigna a bajarle la mirada. Cobarde.

Ahora que está de vacaciones piensa más en eso. Poco a poco lo va perdonando. Tal vez si lo ve en el nuevo semestre le hable. Lo más seguro es que le explique el por qué de su silencio. El por qué de su lejanía. Tiene que quitarse esa mala costumbre que tiene de estarse explicando. De dar razón de lo que hace y por qué lo hace. Creo que eso lo hará poco a poco. Mientras sigo creyendo que lo va a perdonar. Siempre perdona a todo el mundo. Como ya dije tiene un corazón muy grande y le cuesta más trabajo odiar o estar molesta con alguien que contentarse. Menudo problema.

Está dejando de llover. Y escucha que abren la puerta de la casa. Su padre. Le pregunta que qué hacía ahí. Ella sólo dice que nada y se va a su cuarto. Que por supuesto ya no es suyo. Pero esa es otra historia.

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