Esos besos prohibidos. Esas caricias necesarias para no explotar de ganas. Las miradas indiscretas y las escondidas. Las palabras nunca dichas porque el poco tiempo solo era para querer. Los toques coquetos por debajo de la mesas. Las falsas peleas para que no hubiera sospecha. Las ganas intrínsicas de querer estar juntos. El placer silencioso que sentíamos al final de todo. Como nos levantábamos al terminas y cada uno se iba a dormir sin decir una palabra porque eso abrumaría lo hecho y daría paso al remordimiento. El saber que no bastaba con que fueras prohibido sino también que eras ajeno. El no darle importancia a que fueras de otra porque yo había llegado primero, porque yo te hacia lo que te gustaba, porque yo te daba lo que ella no. Todo eso que aprendimos juntos; conozco tu cuerpo pero tu no conoces el mío.
Y aunque extraño nuestra relación, eso no volverá a pasar porque yo te use para la que quería: aprender de mi para poder controlarte a ti…


Teniendo en cuenta que soy tu tutor y que eso tiene algo de paternofilial, realmente no sé si quería leer este post¡¡¡
interesante... tambien hubo un tiempo en el cual escribi asi..
Un gusto!
nos leemos..
-Javier-
Uf, tienes ese arte de contar sin ser explícita. "Aprender de mí para poder controlarte a tí", muy complejo Fabiana. Yo te diría que es mejor lo que en principio es más sencillo; aprender de él para poder perder tu propio control. Pero tú sigue aprendiendo a tu manera, que esa sí que es siempre la mejor.
Un beso Fabiana.
a veces el ser humano tiene que pasar por muchas cosas para darse cuenta de quien es y entrar en razon y tener conciencia de lo que es a pesar de tenerlo en su propia nariz.. lo importante es que aprendiste.. lo perdido perdido.. lo ganado ganado
tq ma