Estoy sentada en unos de los carritos de la montaña rusa... El primer carrito en el primer puesto. No hay nada como es lugar o esa sensacion de caer para mi. O tal vez si. Al sentir de nuevo la adrenalina me acuerdo de él. Y al hacerlo me doy cuanta de que eso era lo que sentía cuando lo veía, cuando sabía que el estaba cerca, cuando se sentaba a mi lado y hablaba conmigo. Me sentía caer, me estaba dejando caer. Mi historia con eĺ no es ni tan importante ni tan larga. Él simplemente lo gró hacerme sentir como en una montaña rusa y me estaba gustando mucho para mi salud mental. Esa sensación duro sólo dos semanas, pero fueron dos semanas de alegría, no dejaba de sonreír, el no paraba de hacerme reír. Se le ocurrían unas cosas. Y yo deje a un lado mi razón, no le hice caso a mi intuición que me decía que a pesar de tanta felicidad había algo malo. Lo había. El jueves de la segunda semanaconocindolo el llegó y venía agarrado de la mano con otra muchacha. Que decepción tan grande pensar que el era diferente a los demás. No me lo dijo, nunca me dijo que le gustaba otra. Y hasta ahora cuando lo veo baja la cara, desde entonces no se ha atrevido a mirarme de frente. Fue "la amistad" más corta y divertida que he tenido igual que el recorrido en esta montaña rusa...