Emergencia...
-¿Qué tienes?- Preguntó mi papa cuando me vio en el piso llorando. Me duele el estomago, pensé. Pero en ese momento me di cuenta de que no sólo lloraba por el dolor; lloraba por ellos y por mí; porque estoy comenzando a pensar que estoy defectuosa, que no encajo en este mundo por mucho que me obligue a hacerlo. Ellos, sus recuerdos. Sólo acrecentaban el dolor en mi estomago y en mi pecho, ahí donde creo que esta mi alma. “Eso no es amor. Lo que te daba David no era amor. El sólo te hacía sentir mal para sentirse bien él”… Fueron las palabras de mi prima y aunque yo estaba muy consciente de eso escucharlo me hizo sentir peor en aquel momento. Jhonattan; su cobardía me dolió más que cualquier otra cosa: hubiera preferido que me lo dijera antes de verlo llegar de la mano con otra muchacha. Menudo hombre que era. José, me quiere pero me encariñe demasiado con él, sin darme cuenta lo hice mi salvavidas, mi escape de la vida que estaba viviendo, mi apoyo. Eso supone un peligro para mí debido a mi forma de ser. No DEBO encariñarme con nadie…
Ya no podía con el dolor, era demasiado fuerte. Vamos al hospital dijo mi papa. Todo el camino a emergencias tuve los ojos cerrados, no quería ver y ya de por sí el dolor no me dejaba pensar mucho. Mis ojos seguían llorando en silencio, lloraban por todo. Llegamos. Chequeo. Diagnostico: gastritis medicamentosa. Tratamiento: dos ampollas de no se que cosa para el dolor por los momentos y a partir de esa noche una dieta para que se estabilice el sistema digestivo. Un analgésico emocional seria bueno, pensé. La enfermera puso el tratamiento. La sensación fue horrible, podía inhalar y saborear el medicamento y comencé a marearme. Es normal, le tranquilizó la enfermera a mi preocupado padre. Nos fuimos a casa. Mientras el medicamento calmaba el dolor y adormecía a mi cerebro me puse a divagar. Fui encerrando todos esos acontecimientos en una cajita y la cerré con llave. Guardado y olvidado. Llego a la casa, le pido el teléfono a mi prima y escribo: “Ya he perdido a mucha gente y no quiero perderte a ti. Necesito a un amigo lo suficientemente loco como para escucharme…”...- “no me perderás”-. Aunque no podía dormir bien por el dolor estaba tranquila…
Desde que esas personas se fueron yendo mi capacidad sentimental se ha ido deteriorando. No soy la misma pero no soy mejor. He cometido errores graves y estoy lidiando con ellos… estoy en un lugar con mejores oportunidades de futuro pero ¿mi futuro donde está?




nazul dijo
Tu futuro lo irás construyendo poco a poco cada día. No te impacientes que la vida da para mucho. Creo que estás en un proceso de crecimiento personal y cuando la tempestad pase...te sentirás genial contigo misma. Luego vendrán otros momentos, buenos, malos, errores, aciertos, tempestades, días de lluvia y sol...es el proceso de la vida, el que nos hace ser más grande internamente.
Un abrazo azul relajante
26 Agosto 2008 | 08:27 PM